San Sebastián y Bardenas reales

¿Se puede ver San Sebastián en un día y medio? Obviamente nos dejamos muchas cosas por ver (o mejor dicho para volver).

Suena a tópico pero lo que más nos gusta de la furgo es la libertad de poder cambiar el plan a cualquier momento y sin tener repercusión alguna. Por circunstancias meteorológicas nuestra escapada de 5 días se redujo a 3 y el destino elegido fue Guipuzcoa.

Salimos de Barcelona un domingo a primera hora de la mañana rumbo al País Vasco pero al viajar con Gala, tuvimos que hacer algunas paradas para que saliera a correr y aprovechamos para comer algo. Fue pasar Pamplona y el paisaje se volvió verde a ambos márgenes de la carretera. Tardamos más de 6 horas, así que llegamos un poco tarde (sobre las 17:00) y el furgoperfecto al que nos dirigíamos resultó ser un parking marcado como zona azul y verde que además estaba completo por lo que tuvimos que buscar otra alternativa. Por suerte encontramos un sitio en carga y descarga a unos 30 minutos caminando de la playa de la Concha, que al ser domingo se podía aparcar sin problemas.

Entonces nos dimos cuenta de que sin querer habíamos conseguido un sitio privilegiado: aparcamiento gratuito y relativamente cerca del centro. Desconocíamos la mala fama que tiene San Sebastián por las múltiples multas de aparcamiento que sufren los visitantes que desconocen la normativa municipal.

Lugares de interés en San Sebastián

Aprovechamos para dar un buen paseo, ver el ambiente del festival de cine (que nos coincidió casualmente) y comer algún pintxo por el centro (los precios son un poco caros pero perderse la croqueta de jamón ibérico hubiera sido un pecado).

Entonces nos recorrimos toda la playa de punta a punta hasta llegar al Peine del Viento. Nos hartamos a caminar. Es un paseo muy agradable (y aunque con bastante gente) se hace muy ameno y Gala lo disfrutó porque además nos encontramos con muchos perritos. Finalmente decidimos cenar y pasar la noche en allí mismo ya que estábamos muy cansados y la furgo estaba totalmente recta. Exacto. Entre semáforos, autobuses y motos nada silenciosas.

Dónde pernoctar

Nos despertamos muy pronto para abandonar el carga y descarga (el horario era de 8:00 a 13:00) y buscar un lugar más tranquilo donde poder desayunar y pasar la próxima noche.

Encontramos un pequeño barrio en la parte alta de la ciudad donde la mayor parte era zona verde o azul, pero en los alrededores del parque de Ayete (en concreto en la calle Merkezabal, nº 28) había una zona de aparcamiento totalmente gratuita cerca de césped y con fuentes de agua potable. Aunque hay, es complicado encontrar un plano para estacionar por esta zona, por lo que recomendamos que os llevéis los calzos. La verdad es que era un lugar ideal para quedarse que aún no estando cerca del centro, te permitía ir andando (unos 45/50 minutos) y estar tranquilos. Habían bastantes furgos aparcadas que habían descubierto el mismo sitio que nosotros.

Por la mañana fuimos al Monte Igueldo y subimos con Gala en el IgueldoFunikularra. Además de tener un buen precio (3,75€ el billete de ida y vuelta de adulto) está permitida la entrada de animales (2,50€). Aún estando las atracciones cerradas fue una visita que mereció la pena con unas vistas espectaculares a la ciudad de San Sebastián.

El cambio de planes

Después de comer decidimos que habíamos tenido suficientes pintxos y cervezas el día anterior, sólo nos quedaba un día y, para aprovechar, cogimos la furgo y sin pensarlo dos veces salimos hacia el desierto de las Bardenas Reales, en Navarra.

Dicho y hecho. Aún era de día cuando llegamos a la localidad de Arguedas. Su amplia área de autocaravanas nos vino muy bien y aún tuvimos tiempo de visitar las cuevas de Arguedas durante el atardecer (si está llena, también se puede dormir totalmente gratuito justo delante de las cuevas, la ubicación aquí). Éstas eran unas viviendas excavadas directamente en la roca por la gente del pueblo que no tenía medios para comprar una.

Al día siguiente salimos prontito hacia el desierto para hacer la foto de postureo frente al Castildetierra y cruzar el parque en busca de El Paso. La verdad es que te sientes como si estuvieses a miles de kilómetros. Es una pena no haber tenido más tiempo para hacer una ruta a pie. La próxima vez no cometeremos ese grave error.

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